26/1/07

Boquerones libres de anisakis

Maridaje musical: Il mondo (versión de Patrizio Buanne)




Aunque el mundo avanza sin detenerse, a veces da la sensación de que hay frenazos y marchas atrás, incluso de que a fuerza de girar y girar, al final volvemos al principio. Supongo que todos estaríamos de acuerdo en que las condiciones de salubridad en la alimentación son ahora infinítamente mejores que hace 50 años. Pero de pronto aparecen los priones de la ternera, las gripes de los pollos y... los anisakis de los pescados que nos recuerdan tiempos antiguos en los que había que tener más cuidado con lo que se comía. Es bueno, cuando esto ocurre, contar con alguien en la familia que tenga memoria histórica y recupere recetas útiles para estos males de nuestro tiempo y de cualquier tiempo. No sé si sería por el anisakis o simplemente porque entonces no había neveras donde conservar el pescado, pero el caso es que mi abuela nunca servía crudos los boquerones en vinagre, sino que los escaldaba u horneaba antes de marinarlos. Con el jaleo que se ha armado con el anisakis, mi madre ha desempolvado esta receta y la ha devuelto a la existencia nuevamente. Gira el mundo gira... y a veces da la vuelta completa y llega al punto de partida.

INGREDIENTES
Anchoas
Aceite de aceite de oliva virgen
Vinagre de vino
Sal

ELABORACIÓN
Se limpian las anchoas, quitándoles la cabeza, la tripa y las raspas. Se separan los lomos y se colocan en una fuente de horno. Se les echa un chorretón muy generoso de aceite y se sazonan con sal. Se precalienta el horno y se hornean a 200º durante cinco-ocho minutos. Se sacan del horno y se rocían con vinagre. Se sirven frías y están mejor de un día para otro.

2 comentarios:

Uno que vive en Barcelona dijo...

Fantástica receta, por lo simple de su elaboración, sabroso resultado, y que además puede, una vez preparada, conservarse días(ya que no deja de ser un escabeche, técnica empleada desde hace siglos, cuando no había neveras, para conservar pescados, carnes, etc).
Yo la conocía en la variante de escaldarlos en agua con sal, una hoja de laurel -mira por dónde- y un chorrito de aceite de oliva.

Muy bueno también tu razonamiento acerca de la manera en la que el mundo avanza, y es que como suele decirse, "Giró el mundo, y le volvió a tocar a Facundo".

El Maridaje Musical... perfecto.

El tuper dijo...

jajaja, muy bueno lo del pobre Facundo. no lo había oído...

sabes? mi abuela también solía escaldarlos en lugar de hornearlos, pero lo cierto es que pierden más sabor (que se va en agua...). eso sí, lo de la hojita de laurel es un plus en favor del escaldao!!!

de todas formas, tengo que reconocer que para mí ha sido un drama esto de no poder comerlos crudos. escaldados u horneados están muy ricos también, pero la textura del boquerón crudito en aceite y vinagre...eso es algo imbatible!!!! y congelados ya no es lo mismo...

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